Historia

 


El Colegio

El 14 de mayo de 1956, luego de la epidemia de poliomielitis que asolara el país, abría sus puertas el Instituto Ambrosio A. Tognoni, escuela parroquial de la Sagrada Eucaristía.
El inspirador de esta obra fue el párroco de ese momento, Padre Alberto Petralito, quien tuvo que trabajar mucho para conseguir el apoyo económico necesario para fundar y sostener la escuela. Finalmente, gracias al esfuerzo de la Liga de Padres de la Parroquia y a la tan desinteresada como generosa ayuda del Dr. César Tognoni, sus sueños se hicieron realidad.
Era, el Dr. Tognoni, un feligrés comprometido con su Parroquia y su barrio que deseaba hacer realidad un deseo de su padre, Don Ambrosio Antonio Tognoni: contar con una escuela apropiada en esta zona para que los chicos no tuvieran que viajar para ir a una escuela religiosa.
Por ser el inspirador de la obra y a pedido del Padre Petralito, se decidió que la escuela llevaría el nombre de este argentino, orgulloso de haber nacido en esta tierra a la que dedicó el fruto de su trabajo esforzado: la primera fábrica de aceites vegetales en esta ciudad, fundada en 1896, la que sería heredada y ampliada por su único hijo, el Dr. César Ambrosio Tognoni.
Un año más tarde, en 1957, se inaugura el Turno Tarde al cual concurrían las niñas. Es en ese año, el 12 de octubre, en que se celebran por primera vez Primeras comuniones en la escuela recordando los 23 años del Congreso Eucarístico y decidiéndose adoptar el escudo de ese Congreso como escudo del Instituto.
Recién al iniciarse el ciclo de 1963 se crea el Jardín de Infantes, el cual lleva el nombre de María Juana Goussies, esposa de Don Ambrosio.
Hasta 1972 la escuela cuenta con dos turnos, uno de varones y uno de mujeres, pero a partir de ese año se cierra el turno tarde y se abren secciones mixtas en turno mañana.
Una maestra de la escuela, la Señorita Ma. Elena Navarro y el padre de una alumna, el Señor Alberto Podestá, componen por sugerencias de la Dirección, la "Canción para mi escuela" que desde 1984 vienen entonando los grupos sucesivos de alumnos. Asimismo, la Bandera, diseñada por los alumnos ganadores de un concurso organizado a tal fin, acompañó a la Bandera Nacional Argentina en el acto conmemorativo a la muerte del General San Martín el 17 de agosto de 1986. Sus colores, inspirados en los de la Bandera Nacional y la Bandera Papal, sintetizan el espíritu que sus fundadores quisieron darle a la escuela: formar hombres y mujeres con un profundo amor a Dios y a la Patria.
Es en ese año, 1986, que la escuela, como la institución parroquial más numerosa, comprende la necesidad de ampliar, remodelar y adaptar la infraestructura edilicia a los requerimientos de este momento. Se encarga, entonces, un plan total que pueda realizarse en etapas sucesivas, posibles de concretar en el tiempo que brindan las vacaciones (época de menor movimiento parroquial) y conforme las posibilidades económicas lo permitieran. El esfuerzo de la comunidad educativa, que trabajó incansablemente con ese propósito, y, una vez más la generosa ayuda del Dr. Tognoni, permitieron que esto se fuera concretando sucesivamente hasta 1998 en que, producida la muerte de nuestro benefactor, se recibieran más de 350.000 dólares como parte de su herencia, lo que nos permitió construir casi 500 M2 de hormigón y concluir una parte muy importante de las obras programadas.

Como detalle al margen y para mostrar una faceta importante del carácter del Dr. Tognoni, es casi obligatorio decir que su fortuna personal se repartió entre más de 30 Instituciones de bien público, sin distinción ninguna tales como nuestro colegio, el Pequeño Cotolengo de Don Orione, el Ejército de Salvación, la Parroquia San Ambrosio, etc., instituciones todas con las que había colaborado durante su vida a través de la Fundación que lleva su nombre creada para ayudar al niño, al joven y al anciano".
En el año 1991 la escuela comienza un camino hacia la integración y, mediante un plan experimental aprobado por las autoridades educativas pertinentes, se transforma en la primera escuela primaria que abre sus puertas a niños con Síndrome de Down en un proyecto de integración parcial.
Para 1995, la demanda de matrícula determina la reapertura del turno tarde, la cual se va haciendo paulatinamente año tras año.
Para ese entonces, también, el Padre Bernardo, nuestro actual párroco, quiere caracterizarla de alguna manera y lo hace a través de una frase que la define con fuerza y al mismo tiempo la marca con ternura: "Esta es, dice, una escuela para todos"
En 1998 se produce la primera promoción de alumnos integrados, recibiendo su certificado de 7º Grado un total de 32 alumnos, 7 de la sección de educación especial, 25 de la sección primaria común, hecho que fue largamente comentado en 'diversos; medios de comunicación. Un año más tarde, en 1999, acometemos un nuevo desafío al comenzar un nuevo proyecto, inaugurando el nivel post-primario con un nuevo Plan para púberes con Síndrome de Down.
En la actualidad, nos enorgullece decir que nuestros ex alumnos conforman los cuadros de dirigentes juveniles, que nuestros docentes son excelentes profesionales que han logrado sintetizar para sí y para sus alumnos, fe, vida y cultura y que tanto ellos cómo algunos padres de nuestros chicos participan en actividades catequísticas y pastorales en el ámbito de la Parroquia y de la Arquidiócesis.

César A. Tognoni

El fundador de nuestra escuela, el Dr. César Tognoni, nació en esta capital el 18 de marzo de 1905 y falleció en esta misma ciudad, el 6 de diciembre de 1994.
Se doctoró en Química en la Universidad de Buenos Aires y continuó durante muchos años la actividad industrial que la familia había iniciado cuando su abuelo fundó la primera fábrica de aceites vegetales de la Argentina.
Durante su vida ocupó importantes cargos tanto en el ámbito oficial como en la actividad privada, siendo Vicepresidente de la Bolsa de Comercio, Presidente de la Cámara Arbitral de Aceites Vegetales, miembro de la Comisión Directiva de la Bolsa de Cereales, Vicepresidente del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, Secretario de la Cámara Internacional de Comercio, Vicepresidente de la Asociación Química Argentina, Vicepresidente del Banco Francés, Presidente del Rotary Club de Buenos Aires y Subsecretario del Ministerio de Bienestar Social.
Sin embargo, tanta actividad no le impidió dedicarse a las obras de bien y en ese sentido impulsó la creación de la Fundación César Ambrosio Tognoni, para el niño, el joven y el anciano, institución de bien público que ayudó durante largo años a casi cuarenta obras de diversa actuación en nuestro medio.
En sus propias palabras resumiremos los móviles que lo llevaron a la determinación de concretar el accionar de la Fundación. "Debo mencionar antes que nada, la memoria de mis antepasados, cuya dedicación al trabajo, al progreso y al adelanto de/ país, constituyen para mí no sólo un ejemplo sino un verdadero mandato. Entre otros móviles que contribuyeron también a mí determinación tuvo especial significación el sentimiento patriótico, al ver a mi querido país verdaderamente postrado por la acción nefasta de argentinos que no cumplieron con su deber Nada se gana con lamentaciones sino que es imprescindible que cada cual aporte sus esfuerzos y su acción a fin de levantar a la Patria para curar sus heridas y para que pueda emprender nuevamente el camino que la conduzca a sus altos destinos. De ahí a meditar en cuál podría ser mí contribución personal sólo había un paso. Comprendido mí deber tomé la firme determinación de cumplirlo."
Basten estos pensamientos para aquilatar los valores morales de quien fuera nuestro fundador, el cual solicitó que la escuela primaria llevara el nombre de su padre y el Jardín, el de su madre.
Sus restos descansan, junto a los de sus padres, en la Parroquia San Ambrosio de esta Capital, que él mismo ayudara a fundar.

 

Vínculos
» Tognoni

Volver arriba